La campaña “Que el turista pague mi alquiler” nació en mayo de 2024 como una iniciativa de una agencia creativa local, que dio origen al movimiento Sardinas en Barcelona. Su objetivo es impulsar una tasa turística mucho más elevada para mitigar la crisis de vivienda agravada por el turismo masivo.

La masificación turística en Barcelona provoca un aumento de los precios de alquiler y el desplazamiento de los residentes locales. Esta situación se ve exacerbada por la carencia de regulación y control de los pisos turísticos y también por la codicia inmobiliaria impulsada por la demanda turística. Además, el exceso de turistas deteriora la calidad de vida de las personas residentes al congestionar los barrios, sobrecargar los servicios públicos e incrementar el ruido y la contaminación. Con todo ello, se señala también que la sobrecarga turística amenaza la sostenibilidad y el patrimonio cultural y natural de la ciudad, con una posible sobreexplotación de recursos, entre otras consecuencias. La campaña advierte que la afluencia descontrolada de turistas está erosionando la identidad local de Barcelona, ​​transformándola en un escaparate turístico y reemplazando al comercio local.

Las tasas turísticas actuales, aunque se han incrementado en los últimos meses, siguen siendo muy baratas en comparación con el valor generado por el turismo y los costes impuestos en la ciudad. Además, Barcelona sufre el problema de la evasión fiscal por alquileres turísticos no declarados, lo que reduce sus ingresos y agrava la crisis de vivienda a consecuencia de la ausencia de un control efectivo. La implementación de un visado turístico sería una solución ideal, pero no es competencia del Ayuntamiento de Barcelona ni de la Generalitat de Catalunya.
Esta campaña es bastante crítica en cuanto a la ineficacia de los gobiernos municipales y autonómicos a la hora de abordar esta problemática. A pesar de que el gobierno local ha anunciado la prohibición de los pisos turísticos para 2029, se considera que el plazo es demasiado largo y de incierto cumplimiento, aparte de no solucionar el problema de las viviendas ocultas, que siguen haciendo un negocio turístico a espaldas de la ciudadanía mayoritaria.

La propuesta de la iniciativa se centra en la reducción del número de turistas anuales mediante un aumento significativo de la tasa turística y en la planificación de una campaña internacional de decrecimiento turístico, empezando por el cese inmediato de las campañas que, de manera irresponsable, continúan promocionando Barcelona: This is Barcelona y Barcelona Art Season.

Si quieres saber más, visita:
queelturistapaguemialquiler.org