La presión turística en Barcelona está colapsando varias líneas de autobús, lo que dificulta la movilidad diaria del vecindario y el respeto de los asientos reservados para personas mayores, embarazadas o con discapacidad.

El caso más visible es el de la línea V19, que conecta barrios residenciales con puntos turísticos como el Park Güell y el Turó de la Rovira. Los autobuses habitualmente van llenos de turistas, lo que obliga a los vecinos a tener que esperar durante mucho tiempo para cogerlo y además les impide viajar cómodamente. Por si fuera poco, los asientos reservados no se respetan casi nunca, porque muchos visitantes los ocupan sin tener en cuenta la normativa local.

Este problema también afecta a otras líneas:
• Línea 24: Muy utilizada para llegar al Park Güell, sufre una saturación similar al V19, sobre todo en horas punta y fin de semana.
• Líneas 116 y 114: Minibuses de barrio con capacidad limitada, desbordados por turistas que quieran acceder a las zonas altas de la ciudad.
• Línea 22: También conecta con áreas turísticas y experimenta aglomeraciones en temporada alta.
• Líneas V27, V29, H16, D20 y H6: Especialmente saturadas en verano y durante eventos, porque enlazan con la Barceloneta y otros puntos de interés.

Aunque el metro y el tranvía pueden sufrir aglomeraciones puntuales en las estaciones cercanas a zonas turísticas, el problema es más grave en los autobuses de barrio, porque su capacidad es menor y la demanda turística es muy elevada.

Las asociaciones vecinales han reclamado soluciones urgentes: incrementar la frecuencia de paso, reforzar el control de acceso a fin de priorizar a las personas residentes y garantizar el respeto a los asientos reservados. Sin embargo, las medidas que se han tomado hasta ahora, como eliminar algunas líneas de Google Maps para reducir la presión, han resultado insuficientes.